Laura Jennifer Angulo Quintana
Laura Devos

Aqui y ahora. Mamá Señora. Abogada. Escritora - 2 febrero de 2020

La hoja blanca. Bueno, en realidad la pantalla.

Así lo quiso el sincrodestino. Después de haber escrito muchos temas en los papelitos del bloc del jardín, me ha salido precisamente la fecha de hoy: el 2, 2, 2020.

La construcción de pareja. Con mi adorada escritora.

El pensar sintiendo.

El perfeccionar no lo que no puede ser perfecto.

El purificar el conflicto conmigo misma, antes que nada.

Me ha correspondido el azar de enfrentar esta hora: Las 6 en punto de la mañana.

De reconocer que la vida me permite ser mama de este proyecto. Mama y como dije ya, amante, compañera fiel. Esa amiga con el interés elevado de ver emerger en francés y en español ese sueño rosa y plata de entregar al prójimo las pepitas de su más sagrado Rosario.

Señora pues llega a mis casi 33 años. Aunque me gusto desde vidas ancestrales. Aunque sé que es mi misión más pura. Señora porque estoy casada y en pareja desde que era adolescente casi. Señora o Madame como dirían hoy en esta mi tierra de harina de “Chandeleur”.

Señora porque he caminado junto a ese él que es de lo más puro y musical que ha creado el universo.

Y bueno mamá sin que pare la tinta, solo reconociendo talentos y guiando así yo no me guíe. Hoy la debo guiar.

Y en este punto del escrito me doy cuenta que no seguí la enseñanza del poeta con el que tomé algunas lecciones en la casa de Poesía Silva en Bogotá. El recalcaba la importancia suprema del “yo es otro” de crear un texto despersonificado, algo que dejara los mimos a nuestro propio yo, a nuestra propia historia. Lo enseñó muy bien, dejando claro como el sol que no podemos escribir sino lo que somos a la vez.

“Tant pis” y ya lo que pasó, pasó como dijo Daddy Yankee… Que sí, que sí, dirían los eruditos que mi nivel es bajo para estar citando a un reguettonero.

En realidad, no tengo idea de si estos textos tendrán una purificación o saldrán al aire publico tal cual como vienen a mi espíritu.

Creo que el deber mínimo de escritora es revisar la ortografía y poner tildes. Lo del fondo ya veré como dijo mi mamá ayer. El fondo de una piscina no es siempre lo más agradable creo ahora.

Es la “chandeleur” este día. No tenía conocimiento de que fuera una fiesta pagana y luego religiosa. No tenía conocimiento de todo lo que acabo de leer en el sitio de internet “La Croix”. Pero qué bueno y maravilloso que detrás de unas crepes escriban sobre la presentación de Jesús, sobre la harina del año precedente que purificaba los campos. De las antorchas y las candelas. Qué bueno enterarme que la traducción es Candelaria.

Decir que hace un poquito más de un mes estaba en ese barrio de balcones y casitas coloniales en Bogotá. Decir que fue un peregrinaje en familia. Un regreso a la vida de estudiante universitaria que cruzó Francia para nunca volver…

Pues sí… es también la fiesta del sol según la información de los artículos. Ya que la forma de este delicioso plato, así como su color nos recuerda ese astro. Nos recuerda que está pasando el invierno, que poquito a poquito los días serán más largos y que la hierba empieza a ver emerger los bebecitos verdes que adornan y se pegan a los tallos como gusanos y mariposas.

El otro día ví el blog de una escritora, terapista angélica que quiero mucho. Y escribía así. Textos en “chorrero” y pensé “oh que horror”, esto no es de ninguna manera lo que yo creo. ¿Pero es que quién va a leer esta cantidad de prosa y sin la más mínima no sé ni qué decir como sustantivo o adjetivo?. Mi punto es decir que estoy haciendo y repitiendo el formato… es así… veo nítidamente que me quedé con el formato, y que no quise leer el fondo. Primero porque estaba en inglés. Segundo porque no me atrajo la cantidad de información. Lo encontré denso. Sin purificación como diría el mensaje del bello y guapo arcángel Haniel.

Pero mira… así es la vida. Quizás yo no tengo tampoco la más mínima voluntad de seguir escuchando la música que se llama “disipa tu energía” y perdiendo el tiempo y mi talento con formas, colores. Con dibujos. Quizás por ahora solo me corresponde esto. Escribir como lo hago en mis varios diarios y escribir en tinta negra.

Es más que suficiente para empezar.
Se acabó la meditación.
Se acabó la melodía.
Empezó el aquí y ahora. La línea bendita de lo que no puedo dejar seguir pasando.
NACIÓ AL FIN ESA ZANAHORIA TAN PROFUNDA Y COLORIDA. Nació gigante aunque por fuera pueda parecer chiquitina.
Nació porque esta forjada con manos amorosas.
Y el amor, es lo único que importa.

Puteaux, 6h18,
2 + 2 + 2020
Laura DEVOS